julio 28, 2007

Inicio de la serie

Posted in Cosas de la vida, General, Historia, Hombres, Mujeres, Pareja, Reconquista, Recuerdos, Reflexiones a 8:38 pm por otrocuento

Holas,

mucho tiempo que no pasaba por acá. Han ocurrido muchas cosas dignas de ser posteadas, pero tengo una carga de trabajo que no soporta post en ningún blog al que estoy asociado… no pierdas tiempo, uso distintas identidades.

Este post es para dar inicio a una serie de publicaciones respecto a la reconquista de una mujer. Les describiré el escenario y luego partiremos con la serie.

José y Fernanda terminaron en un negro 11 de marzo del año más negro que José había podido vivir. Desde ese entonces tuvieron unos encuentros ocasionales en que hubo mucho, mucho cariño.

José, en su onda, intentaba olvidar el cariño que tenía a Fernanda, pero le era imposible. Comenzó rápidamente a salir con una antigua amiga. La amistad se sucedió de buena manera; salían a distintos lugares, compartían sus días en línea, comentaban y veían algunas películas, reían de las simplezas de la vida y
compartían sus penas de amor y odio.

Por otro lado Fernanda no entendía las razones de José, al decirle que no volvería jamás con ella. Sufría casi en silencio y se dedicó de lleno a su trabajo para tratar de olvidar ese mal amor. Intentó un par de veces con otras personas, pero no tuvo buenos resultados, tal vez debido a lo que sentía por José. A pesar de volcar todo su tiempo en el trabajo, no recibía las recompensas que cualquier mortal esperaría de su abnegada labor.

Llegado el momento, Fernanda comenzó una nueva relación y José se daba cuenta de lo mucho que la quería y necesitaba.

Su reencuentro era muy probable, ambos seguían sintiendo mucho por el otro y comenzaron a verse nuevamente, aún a muy pesar de Fernanda que pensaba que José solo la utilizaba para sus deseos carnales.

otrocuento

mayo 26, 2007

reencuentro a las 6

Posted in Cosas de la vida, Mujeres, Recuerdos, Sexo a 12:16 pm por otrocuento

Ha pasado demasiado tiempo sin evaluar la situación. Demasiada agua bajo en puente, diría el abuelo de mi amigo. Agua, agua, ¿agua cortada?. No… ¿¡NO!? ¿he dicho no? Así es, no hay agüita cortada.

Al principio dije que no sería promiscuo y que empezaría una nueva vida, todo eso iba bien hasta hace 3 semanas atrás… si es que no recuerdo mal.

Una visita en día feriado a una amiga -una ex- puede resultar en distintas cosas. Una de ellas es que su familia te vea, te haga pasar a la casa, te haga recordar viejos tiempos cuando estabas con su niñita, te pregunten en que estás, con quien sales ahora que no estás con su hija, quien te acompaña a esos eventos anuales en que sueles participar, y un largo etcétera. Esta vez no fue así; no la fui a buscar a su casa.

Sin embargo, y como suelo hacer cuando quiero “quedar bien”, la sorprendí a la salida de “un lugar”. No, no soy un sicópata sexual, ni tengo ese tipo de desviaciones o inclinaciones, en realidad las inclinaciones no me llaman mucho la atención. En realidad no me llaman la atención para nada; al menos las mías. Bien, sigamos con el tema. La sorprendí, llamándola a su móvil justo antes (unos 5 minutos) de que saliera de aquel lugar. Y, por cierto, que llegó con esa cara que muchos casados quisieran ver en sus esposas cuando llegan de la oficina. Después de un happy hour. Un rostro lleno de sorpresa, de alegría, de femeneidad feminidad, de dulzura, en fin: un rostro hermoso de mujer.

La idea era conversar un rato, saber como iba su vida, que tal el trabajo, la familia, su corazón, y todas esas preguntas insípidas que haces para ver si puedes tener sexo pasar un grato momento con ella. La conversación fluyó hasta el punto en que mi visitada amiga dijo las palabras mágicas.

¿y qué te gustaría hacer ahora?

En realidad el día estaba muy bueno para salir a pasear, arrancarse a la precordillera, caminar conversando bajo la sombra de algunos árboles, sentarse a la sombra de alguno o simplemente disfrutar de las caricias del viento en tu cara y cuerpo. Sin embargo, y como había sido mi pareja, pude leer la intención de esa pregunta en su rostro.

Ella en ese momento ya sabía que yo estaba saliendo con una amiga. Como amigos por supuesto. También yo sabía que ella no me creía que éramos solo amigos. Sin embargo la invitación o más bien la pregunta, seguía en pie. Así que, sin la gracia ni las fuerzas de Siddharta para rechazar a tan bella damisela, caí en la tentación y me sumergí en un mar de dulces manjares que emanaban de su cuerpo.

La sesión de sexo estuvo más que buena. Se notaba que los cuerpos se extrañaban, que se deseaban y que nuestras mentes no se iban a negar a complacer la carne. Sí, fue sexo, no había amor en ese instante, solo había pasión, lujuría, deseos irrefrenables de volver a sentirse el uno al otro y por supuesto una carga erótica indescriptible

En este punto es donde hay que aclarar que, no porque estuviera en una actitud de abstinencia, no iba a andar con preservativos en el auto. No falta el amigo que anda en el carrete, le “salta la liebre” y no anda preparado; así que ahí entra en acción el amigo prevenido y le quita la niña al otro por gil regala sus preservativos al amigo. Además ni siquiera los había comprado, sino que me habían sobrado de la última vez, que compré el pack de 12 y ocupé la mitad, creo. Después de esta pausa patrocinada por el ministerio de salud, continuamos con nuestra historia.

La ducha, el baño, el jacuzzi, los sitiales, la cama, el piso; en ese momento todos eran lugares válidos para hacer la danza de los cuerpos y fundirse con el calor que emanaba de ellos. El placer del reencuentro es muy distinto a los demás. Tiene muchos matices que antes la intimidad no tenía. Ambos tienen nuevas técnicas, nuevas costumbres y nuevos placeres que han descubierto en otros cuerpos y que ahora practican con el beneplácito del otro, sin temor a esas pendejas preguntas como “¿y dónde aprendiste eso?”, “¿quién te enseño a hacerlo así?”. No, esta vez no hay tiempo para preguntas cuyas respuestas prefieres no oir, pero que preguntas (sobre todo si eres mujer) para luego martirizarte y sufrir… por lo que te has perdido(seas hombre o mujer).

No era necesario preguntar nada, los rostros exhaustos, las sonrisas incontenibles y el brillo de los rostros, eran el mejor testimonio del significado de ese reencuentro. En esa tarde, aquella habitación había sido testigo del comienzo de una relación de escape, de una relación prohibida entre dos cuerpos que tenían una pasión contenida y que habían liberado en sendas tandas de sexo.

…en algún tiempo cuando fuimos pareja, hubo mucho cariño, mucho, mucho, mucho en realidad, pero esta vez había sido sexo, carnal, puro y exquisito sexo.

otrocuento

abril 6, 2007

El final de la primera vez

Posted in Cosas de la vida, Pareja, Recuerdos, Sexo y pareja a 3:34 pm por desdemona

Ufff estuvo intenso…

Ayer sin querer queriendo caminaba filosofando por el parque, sobre la vida, la ruptura reciente y un montón de cosillas más que no vienen al caso, cuando suena mi celular… Hace un rato que veo a mi primer ex, el de la primera-primera vez… y resulta que ayer con lo triste que iba yo por la vida, al pajarito se le ocurre llamar…

En resumen, nos juntamos, conversamos, nos reímos de la vida, bebimos un par de copas y luego terminamos en un hotel… la piel guarda recuerdos que uno no reconoce… fue casi como estar continuando lo que quedó pendiente aquel día, con los mismos sentimientos en el corazón, con los cuerpos ardiendo, aunque con algunos añitos más en el cuerpo…

In-creíble… Nada que decir… quizá porque cuando está presente el cariño, la pasión o el amor el sexo se vuelve entretenido, lleno de significancias, un lenguaje que solo entienden aquellos dos que se encuentran en comunión…

Hoy al despertar, abrazados, nos miramos como si el tiempo no hubiese pasado, pero en dos segundos el peso de los años separados nos volvió a la realidad… salimos juntos cada uno rumbo a su casa… con sueño, con una sensación rara en el cuerpo y con una tremenda sonrisa en la cara…

noviembre 28, 2006

Multiorgásmica

Posted in Cosas de la vida, General, Hombres, Recuerdos, Sexo y pareja a 11:19 pm por desdemona

Hace algún tiempo, con mi amante de lejos, ese mismo de un par de post atrás, tuve la mejor experiencia de mi vida…

Yacía yo en la cama de mi hotel… elegida a propósito: sin sonido, sin vecinos, amplia y cómoda…  cuando llega este amante tipín 10 de la mañana… regaloneamos un rato, vimos un poco de televisión (alguna vez hay que hacer otra cosa), y luego, comenzamos el desenfreno amatorio…

Partimos con un cóctel de lamidas (por todo mi cuerpo), y yo inmóvil, intentando que no se notara mi considerable excitación a esas alturas… luego, fue el turno de mi compañero, el calor de la habitación, y de la ciudad donde estábamos me tenía enardecida… además, siempre he disfrutado del jueguito previo… de sentirlo gemir y retorcerse de placer…

Luego pasamos a la acción más pura… cabalgué hasta caer rendida… fui sometida, domadora, espectadora, actriz… todas las posiciones, formas y zonas erógenas posibles fueron visitadas… definitivamente la mejor sesión de sexo que he tenido… luego de unas cuantas horas… 2, 3 o más… me di cuenta (las cosas que se le ocurren a uno) que había tenido muchos orgasmos… y comencé a sacar la cuenta… uno, dos, cinco, siete, doce… y mientras tanto el ajetreo continuaba….  ya cuando llegué a contar quince no estaba con mis facultades mentales en sus cabales para seguir la cuenta… sé que fueron más de quince… pero cuántos, ni idea…

Y yo que no tenía idea que era multiorgásmica… muchas mujeres deben serlo… me imagino, el problema es que no todos los hombres responden a este tipo de exigencias…

noviembre 16, 2006

Saludo

Posted in Cosas de la vida, General, Hombres, Recuerdos, Sexo, Sexo y pareja a 9:07 am por desdemona

Las tradiciones culturales influyen muchísimo en los componentes de una sociedad, y el saludo es una tradición muy importante dentro de nuestra cultura (o eso es lo que dijo una de mis profes de la universidad)… no, no se crean que están en el blog equivocado… sólo lean a continuación

El fin de semana, anduvo mi amante lejano por estos lares, entonces, y como es lógico, después de un pequeño carretito llego yo a su hospedaje a verle. Aviso que estoy en la puerta de la habitación y sale a abrir, en pijama… hummm dije… directo a la acción… no tenía idea lo cierto que sería mi pensamiento…

Entro a la habitación a oscuras parloteando como siempre, que el frío, que hace sueño, que el concierto y no se qué más… y noto que mi interlocutor se ha quedado en las sombras cerca de la puerta…

– ¿¿Hey, por qué te quedas en las sombras??

Y como todo siguiera en silencio me devuelvo hacia el pasillo, más oscuro que la oscura habitación, y se abalanza sobre mi… me toma la cara y me besa apasionadamente, sin esperar a nada me arroja contra la muralla y sus manos comienzan una carrera febril por mi cuerpo sin dejar de besarme… en el estrecho pasillo y con la escasa luz me siento indefensa…

Desabotona rápidamente mi pantalón que cae al suelo, y de un tirón, que no supe cómo, me dejó casi desnuda, salvo por los pantalones en el suelo…

Sus manos, su boca, su cuerpo se sienten ardiendo, me recorren por completo, y de pronto siento su sexo duro sobre mi vientre… lo tomo con mi mano y por respuesta tengo que mi brazo queda aprisionado contra la muralla… luego siento (porque aún no veo… aunque creo que es porque ahora tengo los ojos cerrados) que me gira desde el hombro, me pone de espaldas hacia él, y ahí me introduce todo y comienza el movimiento cadencioso, repetitivo y placentero que tanto me gusta…

Luego de terminar enredados entre las sábanas, y recuperar en algo el aliento le dije…

– Podrías haberme saludado primero…

Aunque en realidad, en esta ocasión, y contra todas las convenciones culturales que existan… de verdad el saludo fue lo de menos…

octubre 4, 2006

Mi primera vez (parte III)

Posted in Cosas de la vida, Recuerdos, Sexo, Sexo y pareja a 12:24 am por desdemona

No andaba de vacaciones, sino recolectando algunas experiencias para contárselas pronto…

La tercera parte de mi primera vez, para terminar de una vez con la historia, fué más o menos así..

El noviecito que siguió al anterior era compañero de colegio, y nos encontramos luego de unos cuantos años de salir de la básica… y aunque nunca tuvimos mucha onda cuando éramos más pequeños, cuando nos vimos de nuevo me pareció bastante llamativo.

Fuimos de visita a un lugar el día del reencuentro, y luego me pidió el teléfono, llamó y me llevó al cine, y luego de un tiempo comenzamos a “pololear”

Cuando ya llevábamos un tiempo juntos, nos fuimos a una fiesta de halloween en una discoteque, a la cual por supuesto nunca llegamos… Estuvimos “por ahí” en un camino oscuro, en un sector cuasi rural de la ciudad… abrazándonos, besándonos y encendiendo nuestros cuerpos hasta no poder más… Me gustaba sentir su miembro duro, grande y duro, como no había sentido a ninguno de los anteriores…

Llegamos a una habitación prestada, no alquilada, era la habitación de un amigo que esa noche no llegaba a domir…

Nos deshicimos de las ropas con premura, pero temblando, adolescentes y nerviosos, sin luz, reconociendo una vez más nuestros cuerpos, ahora complétamente desnudos… La habitación tenía olor a humedad, era un subterráneo, y saber que sobre nuestras cabezas dormían algunas personas me ponía más nerviosa… recuerdo claramente como temblaba con cada caricia… y cómo se encendía mi piel por completo…

Ahí supe lo que era sentir la penetración completa, sentirlo dentro, y percibirle sobre mí, moviéndose en forma cadenciosa mientras con sus labios gruesos besaba mis labios, recorría mis pechos, respiraba en mi oído…

Luego me monté sobre él, y lo sentí penetrar hasta lo más recóndito de mi ser, y comencé un movimiento cadencioso; suave y profundo inicialmente, más intenso y más profundo después… sus manos recorrían mi espalda, apoyaban el movimiento de mis caderas, recorrían mis pechos, desencadenando sensaciones y haciendo arder la pasión…

 

No recuerdo cuánto rato fue, sólo recuerdo la mezcla de nerviosismo, ansiedad, sudor, gemidos reprimidos, deseo… y ese primer orgasmo, intenso, que me llevó a una dimensión desconocida en ese entonces, a la cual siempre estoy tratando de regresar…

agosto 27, 2006

Primera Vez (II parte)

Posted in Cosas de la vida, Recuerdos, Sexo y pareja a 9:37 pm por desdemona

La segunda primera vez, o mi primera vez segunda parte, fue con un “pololo” que tuve por allá por los 18 recién cumplidos…

Este muchachito, bastante bien agraciado físicamente (rico a decir verdad), vivía en la esquina de mi calle. Luego de unos cuantos meses de casto y sano pololeo, organizó una fiestecita en su casa, y fueron primos y amigos, con pololas, novias, esposas y demases…

Bien entretenido el ambiente, bailamos y bebimos hasta las 5 o 6 de la mañana según recuerdo, luego, todos fueron a acostarse, y habiendo camas de sobra, los invitados se quedaron en los dormitorios y nosotros, con la cuerda aún, nos quedamos en el living de la casa, con la música suavecita y romántica, bien abrazados en el sofá…

La temperatura bajaba afuera, pero en el living subía en forma considerable, ambos cubiertos con una frazada y abrazados nos besábamos intensamente…Por supuesto a los besos le siguieron caricias, suaves primero, y luego intensas y febriles…

No podíamos despojarnos de las ropas, pues en cualquier minuto podía salir alguien desde las habitaciones, así que como pudimos comenzamos a intentar entrar en acción más intensa, pero evitando cualquier tipo de sonido, así que los movimientos eran cadenciosos y lentos…

A menos de tres metros dormían sus padres.. pero nuestros cuerpos exigían más, y seguimos con los movimientos, besos y caricias, cada vez más cadenciosos y profundos…aunque en un principio fueran bastante dolorosos…

El problema fue, que dada la incomodidad del espacio, del lugar, y estar a medio vestir y pendientes de los ruidos que pudiésemos estar provocando, no existió un orgasmo para ninguno los dos… pero como verán, en mis próximos post, se ha compensado, a lo largo de mi vida, bastante no haber tenido ese orgasmo…

agosto 25, 2006

Primera vez (Parte I)

Posted in Cosas de la vida, Recuerdos, Sexo, Sexo y pareja a 12:05 pm por desdemona

Para la mayoría de las mujeres, la primera vez es una sola, una experiencia frustrante o agradable, pero una vez.

Yo, como soy media extraña, puedo decir que divido mi primera vez en tres partes…

La primera de ellas fue con un chico con quien yo “pololeaba”. Tenía por esos entonces unos 17 años, y a pesar de la abundancia de información al respecto, no tenía idea de nada…

Él por su parte, tenía algo de experiencia (cosa como verán que no logré comprobar)…

Mi santa madre trabajaba medio día, y yo, estudiaba en la mañana. Al salir del liceo mi chico me esperaba para acompañarme hasta casa… Ese día mi madre había ido a su trabajo por la tarde y este muchacho tenía algo más de tiempo, por lo que decidí hacerlo pasar a casa, (cosa prohibida absolutamente), mientras comía algo para luego salir de paseo…

El nerviosismo se notaba en el ambiente, él sentado en el living de mi casa, y yo tratando de preparar un par de sandwich para que fuera lo más rápido posible; la sensación de ilícito me hacía temblar las manos…

Luego de comer rápidamente, nos sentamos lado a lado en el sillón y comenzamos a besarnos… a acariciarnos, a besarnos más intesamente, hasta que comenzamos a despojarnos de la ropa, tórpemente y con ansias… El sabor de lo prohibido nos había tentado a comer la manzana…

Yo estaba nerviosa, salvo un par de excursiones previas de mis manos por su cuerpo no sabía mucho más, y por supuesto estas excursiones fueron muy a la rápida… entonces, cuando todo estaba por llegar al momento de la acción misma, sugiero ir a mi dormitorio que era un lugar más adecuado (según yo)…

Llegando a mi dormitorio, seguimos besándonos apasionadamente, y comenzamos a intentar una penetración, comprenderán que a esa edad no teníamos idea de lo exquisito que puede ser el sexo sin penetración… así es que lo intentamos, y lo intentamos, y lo intentamos, pero no logró introducir su sexo en mi.

Aún desconozco si fueron los nervios, la poca pericia, la urgencia o qué… pero aún recuerdo el tiritón de piernas y manos que quedó después de que decidimos no seguir intentando… rápidamente salimos de casa, y nos volvimos cómplices de ese secreto…

Nunca más volvimos a intentarlo… en realidad, no tuvimos nuevamente la ocasión, y luego de un tiempo, la relación terminó.

Aún nos vemos de vez en cuando, y está pendiente terminar aquello que ese día comenzamos… a decir verdad, ambos nos quedamos con las ganas de intentarlo…

Desdémona

agosto 19, 2006

El desdén de Desdémona

Posted in Cosas de la vida, General, Recuerdos a 7:50 pm por desdemona

Lo siento Shakespeare, pero debo revelar la verdad de esta historia. Dicen que me destaco por ser coqueta y atrevida. Dicen que mi esposo me asesinó cegado por los celos… pero la verdad es otra.
No. No soy ni fui fiel, muchos amantes han pasado por mi cama y se han regocijado con mi cuerpo. Tampoco es cierto que Otelo me haya asesinado. Ese es sólo uno de los desvaríos de él para ocultar la verdad, para cubrir la poca honra que le quedaba.

Claro, una mujer emancipada, que goza de los placeres de la vida no puede ser esposa de tan magno señor… ¡qué injuria a su honor! ¡qué estupideces se me habían pasado por la cabeza! ¡cómo podría yo hacer algo así! gritaba como energúmeno Otelo cuando le dije que me iría, que había descubierto los placeres de la vida junto a Casio, y que pensaba abandonarlo para explorar esos nuevos caminos de la avidez y la lujuria.

Pobre!! Gritó, maldijo, lloró y hasta intentó golpearme, pero no, no me asesinó… y aquí estoy… luego de Casio vinieron otros, y mucho tiempo ha pasado desde entonces… por eso no puedo seguir en silencio y desde algún lugar que no mencionaré… comenzaré a escribir, principalmente para no olvidar, pues luego la memoria falla y todos aquellos hombres, amantes y siervos que han recorrido mi cuerpo, y me han hecho estallar de pasión, se merecen un sitio en la memoria… También escribiré para que quienes pasen por este lugar puedan disfrutar, tal como yo lo hice, de estas historias, de estos encuentros… de estos cuerpos…

La carpa grande

Posted in Aire libre, Mujeres, Recuerdos, Sexo, Sexo y pareja a 2:01 am por otrocuento

No me caracterizo por tener una vida apegada a la naturaleza o muy asiduo a estar al aire libre, pero tampoco me he negado cuando se me ha invitado a acampar.

En una de aquellas ocasiones fui con mi pareja. En el lugar estaban algunas amigas con su familia, a la que conocía muy bien y que también me estimaban (estiman) mucho.

Esa noche, la primera, había mucha gente y no muchas carpas. La mía ya estaba instalada y nosotros siendo 2 teníamos espacio de sobra, por lo que María, una morena exquisita, decidió dormir en nuestra carpa y también invitó a una prima suya, que no estaba nada de mal. Tiradas las cartas nos dispusimos a dormir… bueno, digamos que a dormir. La carpa tenía una división removible, así que como han de imaginar estaba puesta en su lugar.

A media noche y cuando solo se oía el silencio nos dispusimos a jugar con mi pareja. Era en uno de aquellos días en que no debiera haber mucha acción, pero vistas las circunstancias nos lanzamos a la faena. Tratando de no hacer mucho ruido, hicimos lo que pudimos… con 2 mujeres más en la carpa que, o estaban sufriendo o estaban espantadas sin saber que hacer… no creo mucho en el espanto. Ninguna dijo nada, pero todos nos dimos cuenta de como subió el calor de esa bendita carpa.

Un solo movimiento de quien estaba más cerca nuestro, lo hubiera cambiado todo.

A la mañana siguiente desperté temprano y mi chica estaba con mucho calor… era que no, así que estaba a los pies de la carpa tratando de arrancar de las altas temperaturas. La morena se despertó pegada a mi cuerpo, preguntando asustada la razón de porqué mi chica no estaba a mi lado… Ha sido el mejor descanso que he tenido en una carpa.
otrocuento

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