junio 15, 2007

solo pensando

Posted in General, Mujeres, Reflexiones a 12:47 am por otrocuento

cada minuto que pasa es una oportunidad para cambiarlo todo

Más o menos así dice una frase de una buena película. He perdido cada minuto a tu lado, que ya ni me interesa cambiar las cosas.

No me está importando el sexo que he obtenido de amiguitas, ni el tiempo que robo a mi laburo por charlar contigo. Ni cambiar un par de horas de tu compañía por una noche sin ataduras con otra doncella.

Me resulta contraproducente pensar en algo entre nosotros, pero me es imposible negar lo perfecta que eres. No puedo convencer a mi fuero interior de que no me gustas, ni tampoco de lo contrario. Debe ser porque ni siquiera he concluido algo al respecto. No me importa concluir nada, eres tan perfecta, tan dulce, que ni siquiera he pensado en desearte. Ni siquiera me he atrevido a imaginarte en mi cama, ni aún durmiendo plácidamente… como ya te he visto en la tuya. Siempre, tan… simplemente perfecta, que dejé de respirar para no robarte ni ensuciar el aire que llenaba tus pulmones y te hacia ver tan… preciosa.

Te lo dije un par de veces, eres una mujer preciosa, pero solo son palabras de un amigo con ademanes paternales. Claro, eso son para usted, señorita. Pero yo sé que lo digo muy en serio y no solo para levantarte la moral. Eres una mujer preciosa y yo solo un hombre más.

¿fue intencional? sí, lo fue. Estoy tan cómodo y tranquilo solo, que no quiero estropear más estilos de vida, ni apostar en las competencias de la convivencia. Cuando te digo que estar solo es bueno, no miento. Pero sabes que evito referirme al tema en cuanto a mi persona, porque compartir con alguien como tú y tenerte tan cerca y a la vez tan lejos, sí que hace extrañar el tener alguien a tu lado. Eso sí que es tortura. Eso sí que es romanticismo. Pero sabes que no estoy para esas hierbas.

Sabes que no he sido ni siquiera romántico ni amable contigo. Solo has sido una amiga más, solo una mujer con la que pasar gratos agradables es tan fácil como respirar. Ni siquiera he intentado conquistarte. No podría explicar razón alguna para ello; ni estoy seguro si es necesario hacerlo. Después de todo, somos buenos amigos y sabes que no he intentado nada más.

También sabes que puedo hacerte feliz y que a quien quiero… eres tú.

otrocuento